mujer - 2

Creo en Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra,

Creo en la rudimentaria costilla de Adán de la cual Dios cernió el barro con el cual en un día creó el mundo y en seis días forjo tu santa belleza,


Creo en tus dulces manos blancas, morenas o negras con las cuales robas los corazones de los hombres,

Creo, en tus apacibles y ardientes labios rojos que cuando los beso encienden todas las estrellas del universo,

Creo, en tus delicadas cejas inclinadas, finas y sublimes en las cuales me escapo cuando las delineo con mis dedos, solo para pensar de esa forma que soy tu dueño,

Creo en tu ser, en tu espíritu que embarga mi alma; en lo real de tus verdades y en tus contradicciones de cada día pues todas ellas forman parte de tu ser femenino,

Creo en tu inocencia, aunque trates de ocultarla o esconderla. Aun, cuando se hayan embriagado otras bocas de tu deliciosa castidad porque para mí siempre serás una mujer sin pasado ante todo,

Creo en tus ojos, perlas negras, azules y penetrantes. Porque ellos encienden en mi alma el fuego vehemente que me quema por dentro y hacen que nuestro mejor diálogo sea nuestras miradas,

Creo en el perfume de tu piel que aún cuando no lo conozco perturba sagradamente mi mente y hace que me recreé con él tan solo con imaginarlo en mi memoria,

Creo en ti, como musa de Shakespeare, de Neruda, de Benedetti, de Borges, de Alberti, de Picasso, de Goya y de todos los miles de pintores y escritores de los siglos por los siglos. Porque cada vez que leo una letra o veo una obra que desnuda tu cuerpo ó tu rostro, me hacen exhalar un suspiro y pensar en ti.

Creo en lo que me enseñas siempre cuando escucho o pronuncio tu nombre,

Creo en tu satírico humor y extraordinaria inteligencia, esa que me atrae y me hace reír o reflexionar en el momento menos esperado… porque solo tú sabes el verdadero significado de las palabras amor y sacrificio,

Creo que la perfección en un lienzo es un beso tuyo. Y que el sueño más fantaseado es una noche que nunca se termine a tu lado,

Creo que todas las rosas y flores del mundo deberían llevar en tu honor tu nombre,

Creo en tus dulcísimos pechos, en tus rozagantes pezones, firmes, erguidos como magnolias o tiernos como pasas de higos que me hacen volar a lo prohibido. Y sucumbir entre ellos íntimamente cuando terminamos abrazados en aquel momento,

Creo en tus adorables hombros y en la belleza del cierre que custodia delicadamente tu espalda de las miradas insinuosas en medio de la noche,

Creo en tus piernas cada vez que las cruzas porque guardas entre ellas el secreto y origen del mundo,

Creo en tus cabellos largos, dorados, azabache, castaños que coronan tu rostro y el cual como cascada quisiera besar y beber hasta morir entre ellos apasionadamente,

Creo en tu abrazo inesperado cuando estoy triste, aburrido o alegre,

Creo en tu cadera que la recorro con la lanza de los besos y en tus apacibilísimos glúteos en los cuales me sumerjo cada vez que te sueño,

Creo en el desayuno que compartimos cada mañana y en nuestras peleas de celos por un mensaje; que terminan inefablemente en un combate a muerte de besos en el sofá agarrados de las manos,

Creo en la canción de radio que escucho cuando regreso a casa y que me acuerda de ti,

Creo en la comunión y en el perdón de los pecados que guarda tu vientre pues de él hemos nacido todos los seres del mundo,

Creo en el ganchito que sostiene tu cabello, en el lápiz labial y en la marca de tu blues jeans preferido que son parte de ti.

Creo en que es imposible pensar en un mundo sin ti,

Creo en aquel viejo libro de Neruda o de Shakespeare que te leía al oído y con el cual te enamoro cada día,

Creo en el perdón de tus pecados cada vez que te sacrificas por otros y en la comunión de tus besos, así sean robados o no,

Creo en la resurrección de tu carne, a donde vivo, muerdo, resucito, muero y revivo cada noche

Y en la vida eterna a tu lado,

Amen

Cyrano

twitter: @lamzelok

            @kafeconmiel

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