Todas las mañanas con nuestras ilusiones, tejemos las flores, las rosas del amor …

Allí se ha de reir, y volar como diminutos colibris que se deleitan de la dulzura, de la sonrisa de tu amor … “

Cuantas rosas no he de beber de mi alma, con ese corazon.

Que lo envuelve y lo sustenta con fama y gallardia; que lo defiende con tanta pasión, tanta entrega .. Al punto, que jamas morirá …

Porque, donde aparece realmente el amor, se fortalece el castillo de los besos, la unión, la locura y los sueños infinitos que nublan nuestros ojos, como las estrellas. …

Soy un tejedor, tal vez solo; o somos todos tejedores del amor, buscando un alma gemela ..

Que con cada detalle, esculpa el más bello monumento al amor.

Me pregunto, las has visto dentro de nuestros corazones, como se aman, como se acarician, como se enamoran con miradas complices sin palabras, en silencio, levantando en las noches mil suspiros, mil pensamientos que elevan nuestro cuerpo, nuestra mente hacia el vuelo profundo del alma y de la vida?.

Corre, corre corazon y con dulces besos, liba de la miel del amor sus labios, desnúdalos ardientemente para mi.

Y haz, con el tejido del amor, unas aves que brillen en la inmensidad del cielo nocturno, para que brillen como las estrellas, como cometas fugaces, y llegue donde mi amada.

Como una dulce corriente, y decienda en su boca, en su corazon, entregandole mi amor, sin morir…”.

Autor: Cyrano De Tissut

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